JAVIER FEIJOO

BADAJOZ


 

 

 

HECHIZO DE MAR

Fogosas lenguas de sal
deslizan su inmaculada blancura
sobre las uñas del mar,
tenuemente iluminado
por la oblicua sonrisa de la luna.

Anclados en la bahía,
con las sábanas dormidas,
los veleros contonean su figura
en los brazos de su amante,
péndulos caprichosos
danzando descompasados
al ritmo del oleaje.

El surco abierto en la arena
por la quilla de un pesquero
que dormita recostado
se casa con la marea.

Y mis ojos en la brisa,
entre la playa y el cielo,
espejos de la belleza
del idílico paisaje,
ungidos con la calima
se funden con la grandeza
del mar, inmenso paraje
con su carisma hechicero.


(Sitges, Mayo de 1998)

 

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