JAVIER FEIJOO

BADAJOZ


 

 

 

 

Autor: Miguel Angel Luengo Tarrero.
(Octosilabeado por Javier Feijóo)

MARINERO EN LA PAZ SERRANA
(versión original)

Yo quiero ser el marinero
por esos montes de mi tierra.
Yo quiero ser el barquero
y navegar por mi sierra.

Con una barquina de roble
y con sus remos de castaño.
Izar a ese viento noble
las velas de fino paño.

Remar si duermira el viento
entre verdes pechos serranos.
Navegando contra el tiempo,
buscando antaños veranos.

Yo quiero ser el marinero
entre escoberas y flores,
por el piélago tomillero,
por el alto mar de pastores.

Quiero navegar con mi barca
entre el poleo ahogado
en el regato y la charca,
bajo ese manto estrellado.

Y acompañar en su vuelo
al águila y al milano,
verles elidur en el cielo
el azul oleaje serrano.

Contemplar las truchas nadar
en las frías profundidades,
ver los lagartos calentando
al sol marino sus sangres.

El va y ven del oleaje
agita jaras y helechos,
y al molinero engranaje
le hace girar en trechos.

Que me arrastre la marea
a los altos berrocales,
Allí, donde ya no se vea
la vida y todos sus males.

Yo, el sarrano marinero
allí, quisiera morirme,
Con mi barca en el robledo,
allí, quisiera dormirme.

Y en esa serrana calma,
en lo más hondo del monte,
quéde enterrada mi alma,
bajo aquel rojo horizonte
.

 

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MARINERO EN LA PAZ SERRANA
(Versión octosilabeada)

Yo quiero ser marinero
por los montes de mi tierra,
yo quiero ser el barquero
y navegar por mi sierra.

Con la barquina de roble
y sus remos de castaño
izar a ese viento noble
las velas de fino paño.

Remar, si durmiera el viento,
en verdes pechos serranos,
navegando contra el tiempo
buscando antaños veranos.

Yo quiero ser marinero
entre escoberas y flores,
del piélago tomillero
en alto mar de pastores.

Y navegar con mi barca,
surcando el poleo ahogado,
entre el regato y la charca
bajo ese manto estrellado.

Y acompañar en su vuelo
al águila y al milano...
ícómo eluden en el cielo
azul oleaje serrano!

Y ver las truchas nadar
en frías profundidades,
y lagartos calentando
al son marino sus sangres.

El vaivén del oleaje
agita jaras y helechos,
y al molinero engranaje
le hace girar en sus trechos.

Que me arrastre la marea
a los altos berrocales,
allí donde no se vea
la vida y todos sus males.

Yo, serrano marinero,
allí quisiera morirme,
con mi barca en el robledo,
allí quisiera dormirme.

Y en esa serrana calma,
en lo más alto del monte,
quede enterrada mi alma
bajo aquel rojo horizonte.