Consuelo Cuenda
Jerez de los Caballeros

Alcalá de Henares ( Madrid)

ATARDECER EN EL CAMPO

Cae la tarde, allá a lo lejos el sol entorna los párpa-dos, se duerme al son de una nana que le envía el viento, susurros vegetales acallan al milano y al mo-chuleo, chicharras desafiando el silencio, hormigas trabajadoras incansables recolectan alimentos..., la noche se va abriendo, jirones de luz se desprenden de la luna y caen cómo chorros de agua sobre un ta-piz de colores verdinegros.

Bajamos la cuesta que nos llevará hasta el pueblo, pasaremos cerca del riachuelo, allí las ranas saltan al agua desde trampolines de piedras y hablan con sus amigas galápagos que caminan majestuosamen-te, sin prisas y en silencio.

Sobre el suelo descansan las bellotas doradas que se descolgaron de las encinas y se mezclan con la ho-jaresca que arrastró el viento, la jara y el tomillo jun-to con el romero mezclan su aroma que nos envuelve con las ráfagas del viento. El castillo queda lejos, las encinas milenarias se alzan orgullosas, sueltan su cabellera de hojas y se contonean mirándose en el espejo de la luna.

De las cuatro estaciones, tal vez la más hermosa, digna de ser inmortalizada con pinceles o palabras en las paredes del tiempo es el otoño, basta con ce-rrar los ojos y recrearse con un "atardecer en el campo" sueño de pintores y poetas en un rincón extremeño.