Antonio Corvo Recio

Cahors (Francia)

EL DESTINO DEL EMIGRANTE

Emigrantes que sufristeis,

sólo sufristeis la herida

de aquella patria querida

que sus costumbres perdisteis.

Viviendo en el extranjero,

sin amparo ni consuelo

mirais por la noche el cielo

que es el único consuelo

que tienen vuestros pensamientos.

Su corazón de lamentos,

recordsndo a su familia

se le agota el pensamiento.

Pasan los años y el tiempo

y la vida va pasando,

y poco a poco avanzando,

hasta que llega el momento.

Es cosa triste pensarlo,

lo solos que están sus restos

en un cementerio extraño

con tantos miles de muertos,

con tantas cruces y flores

como tiene el cementerio

tan solo se ve su tumba

con cuatro hierbajos secos,

sin nadie que la visite

ni que le lance un lamento.

Que triste es dejar su patria

para morir,

morir en el extranjero.

Sementera nr. 10 noviembre de 1993