José María Lorite Trinidad, natural de Almendralejo (Badajoz), Asociación Cultural Beturia (Madrid).

GRITO DE LA DISTANCIA
(Del libro "Las palabras del aire")

"Sólo para llorarte, sólo para hacer eco
del tiempo que me faltas, he parido estas frases.
Sólo para mostrarme, tierra, desnudo y seco,
detrás del horizonte, perdido en los jamases.

Yo sé de la distancia lo que tú ni imaginas.
Conozco del silencio lo que tú no conoces.
Soy pasto de la angustia de añorar tus esquinas,
de soñar tus sonrisas y recordar tus voces.

Antes de ser simiente era ya parte tuya.
Antes de oler la vida eras ya, Almendralejo,
la nana cariñosa que duerme cuando arrulla,
la madre que amamanta con sal de su pellejo.

Después fuiste la escuela que controló mis pasos
y el incesante viento que me curtió la cara.
Te colaste en mis venas, corriste por mis vasos
y vertiste en mis ojos torrentes de agua clara.

Más tarde, hubo un abismo de leguas de distancia,
un bestial precipicio que separó mis ojos
del frescor agridulce que inunda de fragancia
el gesto de tus calles y el sol de tus rastrojos.

Por eso he de decirte, tierra, casi gritando,
que echo tanto de menos tus hombres y tus tierras

que una angustia innombrable me está despedazando
y odio, hasta con las vísceras, el pan que me destierra.

Por eso he de gritarte, con la voz destrozada,
que el mar de tus olivos me explota y me levanta,
que la luz de tus viñas se clava en mi mirada
y el aire de tus campos me seca la garganta.

Por eso he de llorarte, tierra, que estoy dormido,
que me muevo en un sueño de sombras y visiones,
de torres levantando su planta y su sentido
y "piedras refalizas" gastando pantalones.

Que la Calle Real me apaga los silencios
y La Piedad me llena de viento los pulmones,
y que me estoy juzgando, tierra, que me sentencio
a ser polvo en tus calles y piedra en tus terrones.

Que me encontré culpable de abandonar tu lecho,
de apartar mi cabeza del sol, cuando te abrasa,
de separar mi pecho del ritmo de tu pecho
y de plantar mi casa tan lejos de tu casa.

Por eso, Almendralejo, sólo para llorarte,
sólo para hacer eco del tiempo que me faltas
he parido estas frases, sólo para soñarte
en el campo más fértil y en la cima más alta.

Oye esta voz que quiere surgir a tu medida
y recuerda, soñando pasajes de la infancia,
que, mientras que tú naces de nuevo hacia la vida,
a un hijo de tus hijos lo mata la distancia".

Sementera nr. 11 febrero de 1994.