Francisco González Maqueda
Alfafar (Valencia)


LABRADOR EXTREMEÑO

Duramente cansado del arado,
con la faz seca y las manos negras,
la mirada triste en tu cara enjuta,
perdida juventud junto a la era.

Labrador extremeño,
eres padre del trigo y la cebada,
hermano de la encina milenaria.
El sol te quema el alma con su fuego.
La luna sabe de tus madrugadas.

Labrador extremeño,
sufrido hombre de la ruda tierra
¿Por qué te humillas cuando habla el amo?
¿Por qué sonrojas e inclinas la cabeza?
¿Por qué, príncipe de los campos,
poeta de la tierra?
¿Por qué, si regaste día a día sobre el arado
para que ellos tu cosecha comieran?

 

Labrador extremeño,
hombre bueno y tranquilo de la aldea,
tu tierra cubrirá tu cuerpo un día
y la besana no llegará a sementera.

Labrador extremeño,
hombre rudo y mendigo de la pena
de que el hombre de ciudad
no te comprenda,
y te mire sin conocer tu grandeza.

Labrador extremeño,
levanta con orgullo tu cabeza
y mírales de frente, cara a cara.
Son tus callosas manos
las joyas de su hacienda.

Sementera nr. 31 Abril de 1999.