Tere Morato

Valencia de Alcántara, Cáceres

 

………………………………….. EL PEZ

Había un pececillo en un estanque que siempre jugaba y jugaba. Fue el número cinco de un parto.
El era el más revoltoso, el que siempre estaba haciendo trastadas , pero nunca le haría mal a nadie, él era así de buen corazón.

Sólo quería jugar pero a él lo trataban muy mal los otros pececillos, se burlaba siempre de él porque tenía un defecto en la cola y es que la tenía rota. Cuando su madre lo tubo le dio un golpe contra una piedra y sin querer le hizo un agujero en el centro de la cola y por eso los demás le hacían perrerías y se burlaban de él. Pero él tenía una cosa muy buena y es que echaba agua por la cabeza, era como una ballena que echa agua, pues él es igual y es así como bañaba a sus hermanos. Era muy noble y todos sus hermanos le querían muchísimo y lo defendían de los otros pececillos.

Todos sus hermanos tenían novias chicas muy guapas. Ellos estaban muy orgullosos de ellas, eran amables y sobre todo querían a su hermano que no era muy agraciado que digamos, les tenían lástima porque era muy buen pez.

 

Siempre ayudaba a todo el mundo. Fuera de día o de noche, aunque se encontrara mal.

Su madre siempre le regañaba: "ven aquí no, seas rebelde, tienes que bañarte y comer". Y así día tras noche su madre se desesperaba no había nada que hacer .

Pero ella sabía que su hijo era bueno y por eso sin que él la viera se reía de ver lo feliz que era su hijo.

También se entretenía con las colas de los otros pececillos.

No tenía complejos, se entretenía jugando con las piedrecitas que había en el fondo del charco, eran muy bonitas. Él hacia piscinas con ellas y también las limpiaba para que estuvieran perfectas. Una de ellas hacia de pantalla de televisión y allí podían ver películas. Se sentaban todos a ver los dibujos animados y de paso se tomaban su gusanos que eran un manjar exquisito y las piedras comían las hierbas que había en el fondo del estanque.

En cima de las piedras se criaban florecillas. Campanillas blancas y jazmínes bailaban entre ellos cada vez que veían al pececillo. También había un brik que habían tirado porque nadie lo quería. Las personas tiraban toda clase de cosas al charco y el pez vio como el brik lloraba por que lo habían tirado y ya nadie lo quería .

Entre los pececillos del estanque decidieron que cuidarían del brik y a demás y él les ayudaría a limpiar el estanque y así siempre estaría limpio y reluciente. Brik era muy feliz había encontrado una familia y a demás era útil porque así ayudaba a los demás a mantenerlo limpio.

El pez bueno se fue a dormir a su casa y cuando a la mañana siguiente llegó al estanque había mucho alboroto, más él no entendía porqué, hasta que vio a la princesa más guapa que había visto nunca y entonces entendió el porqué ... era una hembra preciosa que por cierto se llama Princesa y cuando el pez la vio se quedó mudo debido a lo bonita que era .

El pez llegó a casa pensando en la chica tan guapa que había visto, pero también sabía que no tenía nada que hacer, pues él no era muy agraciado.

Al otro día él pez se vistió de gala, pues esperaba ver a aquella preciosidad de princesa. Se puso unos pantalones todos de rayas y la camisa de estampada, con fotos de sus hermanos pintadas sobre ella, se la había hecho su madre… él le pidió a su madre que le hciera así la camisa, para llevar a sus hermanos siempre con él, cerca de su corazón, así era él de bueno y generoso. También había ido al peluquero para que le arreglarán las escamas y las aletas. Se había duchado y perfumado con una colonia que había traído de otro charco que estaba a más de dos mil metros de distancia. La hacían unos peces que habían en el charco. Cogían unas flores que sólo se criaba allí. Eran única. Ellos la cuidaban muy bien porque si no, corrían el peligro de que se perdiera y es así como en gratitud a esos peces trabajadores, ella les daba su semillas para que ellos realizarán sus colonias. No había otra fragancia igual, buenísima. La tenía guardada para una ocasión especial y esta era la ocasión que él había estado esperando.

Cuando se hubo bañado perfumado y arreglado salió en dirección al estanque donde estaba su princesa , él pensaba que ella no se iba a fijar en él, pues él tenía ese defecto y lo pasaba muy mal pensando que la princesa no le haría caso, ya que él era un insignificante pececillo. Cuando llegó al estanque estaba la princesa hablando con los demás peces. Al llegar él, las piedras se pusieron a reír porque el pez estaba celoso y se le notaba a la legua, ya que ella estaba hablando con el pez más guapo y elegante del estanque. Las piedra que lo vieron llegar se pusieron muy contentas por que llegaba el pez bueno que todos los días los duchaba. El echaba espuma y gel, primero los mojaba y después los perfumaba. Tenía varios tentáculos que en cada uno de ellos echaba gel y champú y otro un perfume que cuando se lo ponía el charco quedaba todo perfumado.

Él era así de bueno , por eso todos lo admiraban y lo querían.

Cuando vio a la princesa hablando con el pez más guapo del estanque quería volverse loco y decidió regresar a su casa, pero las piedras lo detuvieron y calmaron, diciéndole: "traquilízate, no ves que sólo están hablando". Y es así como se tranquilizo y comenzó como él hacia siempre, duchando a todo el mundo del charco con su ducha que tenía encima de la cabeza .

Cuando hubo duchado a todos incluyendo las piedras se sentó un rato a descansar y una de las piedra le trajo un helado hecho de un majar delicioso que sólo allí sabían hacer y estaba hecho de gusanos. El pez cuando vio el helado se puso muy contento y comenzó a comérselo muy desacito, poco a poco, no quería ir de prisa pues así le duraba más aquella exquisitez que le habían regalado las piedras preciosa. No es que fueran de brillante o de rubí, no señor no, era él que con su imaginación veía siempre el lado bonito y una simple piedra, él la magnificaba de tal manera que todo parecía que eran de perlas preciosas él era así de feliz.

Pasó por allí una señora con un niño y el niño tiró al estanque una piedra gorda y le fue a caer a pez Princesa y comenzó a llorar desconsoladamente y el pez bueno que estaba al otros extremo del estanque salió corriendo para ver que le pasaba a princesa y al ver a varios peces, y las piedras preciosas como intentaban sacar a Princesa de debajo del pedrusco que había tirado él niño, él se puso nervioso de ver a Princesa maltrecha y viendo que todos los animalitos y brik intentaban en vano sacar a Princesa. Él comenzó a implorar por la vida de Princesa, así se tiraron todo el día hasta que ya el pez bueno se le ocurrió una idea: comenzó a hacer una cama con las hierbas que había en el fondo del estanque. Hizo una camilla para poder transportarla y comenzó a pensar de que forma poder sacarla de debajo de la enorme piedra que había tirado aquel niño tan travieso. Ideó hacer una horquilla, que se componía de un palo largo y al final del palo le salían dos extremidades y entonces introdujo las dos extremidades debajo del cuerpo de Princesa y comenzó a sudar y sudar del esfuerzo tan grande que hacía. Como pudo, sin lastimar a Princesa con mucho cuidado para que sufriera lo menos posible intentaba ayudarla y así se tiro una hora. Al final consiguió sacar debajo de la piedra a Princesa, ella maltrecha, solo se le oía un leve gemido, respiraba mal, cogieron a Princesa y la pusieron en la cama que había construido con las hierbas del fondo del charco.

Con mucho sacrificio transportó a Princesa al hospital y allí la cuidaron. Todos los habitantes del charco, estaban allí junto a ella. Pasaron varias semanas, ella ya pudo salir, con mucho cuidado por que estaba débil, pero consiguió recuperarse.

Pero hete ahí, que un día cuando se hubo recuperado, pensó en el pez guaperas que iba detrás de ella, no le había visto hasta que un día él fanfarroneando se presentó delante de ella con otra, que sí, que era guapa también, pero no era tan guapa como Princesa.

Ella dejó de pensar para sí, mejor que haya pasado así, y comprobar lo hipócrita que era, que habiendo estado ella mala no se preocupo ni un momento.

Un día ella estaba hablando con brik y vio aquel pececillo como duchaba a todos los del charco y se quedó embelesada viendo lo bueno que era con sus semejantes.


Pasó mucho tiempo y un día por casualidad se encontraron en una reunión donde se trataba la forma de mantener el estanque limpió y que nadie tirara nada que pudiera lastimar a todos.

Cuando acabó la reunión ella llamó al pez feo, que por cierto se llama "Divino " no podía ser de otra forma …ΏVerdad?

Estuvieron hablando largo y tendido, Pasaron quince días y acordaron casarse. El pez Divino no podía creérselo. El tiempo pasó rápido y llegó el momento más esperado por Divino y Princesa .


Él para la ocasión se había hecho hacer esmoquin color azul eléctrico. Estaba radiante de felicidad y guapo. Hasta él mismo se veía guapo. Los zapatos eran de rojo intenso que destacaba del traje.

Princesa llevaba un vestido blanco de tul y los zapatos eran de rubíes y el tacón de cristal.

Con una diadema toda ella hecha de margaritas pequeñas de color blanco y amarillo, la verdad es que iba preciosa,

Se casaron y fueron muy felices.

Escrito y pensado por
Tere Morato Rosado
22/02/06

Fuentes:

http://boards1.melodysoft.com/app?ID=extremeno.literatura&msg=2474&DOC=21

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