Antonia Aparicio
Badía del Vallés (Barcelona)

ESE HOMBRE FUE MI ABUELO

"Se llamaba Antonio
y era mi abuelo,
aquel hombre de corazón dulce
y de nobles pensamientos.

Su vida era el trabajo,
su familia, su casa y su pueblo,
El se sentía orgulloso
de sus costumbres y de
sus propios pensamientos.

El era un hombre sabio,
de esos nacidos en pueblos.
Aprenden de la naturaleza
y se curten con los vientos.
Sus manos encallecidas
ˇese hombre fue mi abuelo!.

Sus palabras cariñosas
y al mismo tiempo severo,
él quería gente noble
y te daba sus consejos;
el trabajo y la familia
para él fue lo primero.

Yo me siento orgullosa
de llevar tu misma
sangre ˇviejo!,
y procuraré en la vida

ir siguiendo tus consejos,
y sentirme satisfecha
de que tú fueras mi abuelo.

Recuerdo aquellos días,
cuando al calor del fuego
Nos contabas tus historias,
y nos recitabas tus cuentos,
Haciéndonos agradables
aquellas noches de invierno.

ˇVen acá!, decías, ˇmuchacha!
y estate quieta con eso,
que yo te enseñé a leer
para que vayas aprendiendo,
y te sepas defender cuando
mujer vayas siendo,
de cuatro aprovechaos
que namás quieren analfabetos.

Buen campesino era mi abuelo,
de esos que adoran la tierra
que con mimo y con bravura,
la cuidan desde pequeños,
porque aquel hombre era
un auténtico campesino extremeño.

Hay que ver cuantos reunidos
en las noches de verano,
Cuando mirando al cielo,
me contaba de las estrellas
sus poderes y secretos.
Algunas tenían nombre,
él me los iba diciendo.
Tienes que aprender muchacha

a estudiar las cosas del firmamento.

Si las cometas corrían,
si la luna tenía cerco,
si la aurora boreal,
todo tenía su secreto.


Cuando nos contaba historias de
jinetes que cabalgaban por el viento,
Y también de aquellos otros
que llamaban bandoleros.
ˇCuánto sabía aquel campesino
que tuve la suerte de tener
como abuelo!".

Sementera nr. 16 junio de 1995.